Buenos hábitos a la hora de comer

Desde el primer día puedes comenzar a sentar las bases de los buenos hábitos alimenticios del bebé.

Si bien los primeros días tendrás que alimentarlo a demanda, (cada vez que pida), para el primer mes de vida se puede establecer un patrón de aproximadamente tres horas entre comidas.

Cada vez dormirá más horas de noche y pasará más tiempo despierto en el día, tendrás que adaptar la cantidad de tomas a las nuevas necesidades.

El horario de las comidas debe ser flexible pero razonable, no puedes dejar que el bebé llore de hambre solo porque todavía no es la hora, tal vez en la última toma no comió suficiente, tampoco forzarlo a comer cuando es evidente que no tiene apetito.

Recuerda que tu bebé solo aprenderá lo que le enseñes, no lo culpes si en principio no responde a todas tus expectativas, si persistes, sabiendo ceder cuando la situación lo exige el niño aprenderá conductas sanas a la hora de comer.

La hora de la comida debe ser un momento agradable

Cuando un bebé empieza a alimentarse con algo más que la leche de mamá, requiere mucha paciencia, los primeros bocados que introduzcas en su boca los empujará con la lengua, tal vez trata de meter su mano en el recipiente o tire la comida.

Nada de esto es con el deseo de molestarte, los bebés no son tan inteligentes, simplemente está aprendiendo, no te enojes ni le grites, trata de a pocos bocados por vez.

El bebé mayor, disfrutará más si le permiten compartir la hora de la comida con la familia, sentándolo a la mesa en su sillita, con la precaución de no dejar a su alcance cosas calientes o frágiles.

Es mejor que el niño se acostumbre a mantener una buena comunicación durante la comida, siéntate frente a él háblale y míralo a los ojos mientras lo alimentas, cosa bastante difícil de lograr si está el televisor encendido, (esto es algo que se debe recalcar especialmente si es la niñera quien alimenta al bebé).

Felicítalo cada vez que logre llevarse un bocado a la boca, cuando coma todo o cuando no tire la comida, esto es lo que se llama disciplina positiva, el niño aprende que es gratificante hacer las cosas bien. Por el contrario, si tira las cosas a propósito o se ensucia demasiado, no te enojes con él, pero tampoco te rías, si permaneces calmada pero seria aprenderá que eso no está bien.

La comida no es un sedante

Los adultos que padecen trastornos alimenticios saben bien cuanto daño hace el acostumbrarse a usar la comida como medio de descargar frustraciones o tensión. Pues bien este hábito se arraiga en la más tierna infancia, cuando los padres usan la comida para tranquilizar al bebé.

Lo que debes hacer es buscar la causa de la molestia del bebé y solucionarla, pues si bien es probable que deje de llorar si le das una galletita o golosina, en cuanto la termine volverá a llorar ya que la molestia persistirá. Sin embargo empezará a asociar la comida como un escape a los problemas.

La comida no necesita que le agregues condimentos

La comida para el bebé puede parecernos sosa pero no necesita agregados, por lo general la cantidad de sodio de cada alimento es suficiente. Aun cuando el bebé sea suficientemente mayor para compartir la comida de la familia, aparta su porción antes de condimentarla.

Lo mismo es cierto con respecto a lo dulce, no es sano agregar azúcar ni miel a la comida del bebé, las frutas pisadas tienen suficiente sabor y no olvides que para su paladar todos los sabores son nuevos.

Evita darle golosinas, si desde pequeño se acostumbra a disfrutar de las frutas o el yogur como postre, tendrá menos problemas con los dientes y el sobrepeso.

Para la sed nada mejor que el agua, a lo sumo un jugo exprimido sin agregado de azúcar, no le des gaseosas ni bebidas cola.

Lo mejor es que le des comida casera fresca, pero no siempre es posible, si usas comida preparada para bebés, asegúrate de leer bien la etiqueta, chequeando la fecha de vencimiento y el contenido, un bebé no debe consumir alimentos con aditivos, colorantes, sodio o agregados químicos.

El biberón es sólo para darle líquidos

Un error muy común es utilizar el biberón haciendo un agujero más grande en la tetina o una jeringa para dar al bebé alimentos espesos, esto es muy perjudicial: puede hacer que se atragante, no aprende a manejar la cuchara y puede que consuma más alimento del que en realidad necesite.

Una dieta equilibrada

Acostumbra a tu bebé a comer de todo, equilibradamente. No es necesario que en cada comida tome alimentos de los cinco grupos principales, pero a lo largo del día debería ingerirlos.

Incorpora los cereales, un trozo de pan de cereales, galletas integrales, copos sin azúcar, arroz, etc., una vez al día.

Durante el primer año de vida, la leche sigue siendo un ingrediente muy importante en la dieta, si deja de mamar antes del año, continua dándole fórmula para bebés, por lo menos dos o tres tazas diarias. Acostúmbralo al yogur y los quesos blandos, que son derivados lácteos  y suministran calcio.

Los niños necesitan de proteínas para crecer por lo que los médicos en general no recomiendan las dietas vegetarianas, de todos modos si crees que es mejor que tu hijo no consuma carnes, háblalo con el pediatra o el nutricionista para ver que fuentes alternativas de proteína te sugieren.

Acompaña las comidas con jugos frescos de frutas o de zanahoria.

Para el año de vida, en el transcurso del día el bebé debería comer por lo menos una porción de vegetales y frutas, carne de vaca, pollo o pescado o huevo, queso o yogur, pan, galletas, arroz o fideos.

¡Dínos qué te parece! ;)

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